¿Ecosistema humano en Venezuela?

26 de junio de 2011. Cuando el ser humano modifica la Naturaleza para extraer de ésta sus recursos naturales o para poder habitarla más cómodamente, se originan ecosistemas humanizados. Los campos de cultivo surgen por la necesidad de producir alimentos, y las ciudades, como lugar de encuentro e intercambio cultural y tecnológico entre los hombres.


Tanto en el ecosistema rural como en el urbano, existe una biocenosis y se producen trasiegos de materia y energía. Pero, a diferencia de los ecosistemas naturales, para mantenerse ambos necesitan continuos aportes (agua, abono, petróleo, alimentos, etc.) desde el exterior. Además, en ninguno de estos dos ecosistemas se llega a cerrar el ciclo de la materia como ocurre en los ecosistemas naturales, lo que frecuentemente ocasiona graves problemas medioambientales.

Una ciudad promedio provoca un gasto masivo de agua, alimentos, electricidad, y combustibles, la mayoría de los cuales son producidos, y por ende explotados, a partir de lugares a grandes distancias de la ciudad en sí misma. Esto conlleva a un consumo intensivo de recursos tanto renovables como no renovables y a la generación de cantidades enormes de residuos que no se reciclan.

Por demás, incluimos en el intercambio natural gases tóxicos producto de la combustión, contaminantes líquidos, desechos sólidos y demás. Si bien, todo esto no puede ser completamente evitado puede disminuirse pues, el saldo de lo que la ciudad consume y desecha es en gran medida el resultado de los consumos individuales de cada uno de sus habitantes.

Aquí vamos aprendiendo poco a poco a disminuir nuestro impacto en este nuevo tipo de ecosistema humano.

La ciudad necesita un aporte continuo de energía y materia, que deben traerse fuera. Al mismo tiempo, produce calor, ruido contaminación y, en general, residuos de todo tipo de los que debe deshacerse, enviándolos normalmente al exterior. Todo ello implica que su influencia se extiende mucho más allá de sus propios límites: amplias áreas del Planeta producen energía, alimentos u otros bienes destinados únicamente el consumo urbano; o reciben los desechos en ella generados.

En definitiva, todo lo que sucede en las ciudades implica también, de una u otra forma, el resto del Planeta. Hoy en día, el uso generalizado del vehículo privado permite a los ciudadanos vivir a grandes distancias de su puesto de trabajo o de las áreas comerciales.

La cúpula de aire contaminado que rodea la ciudad hace las veces de invernadero. Además los altos edificios dificultan la circulación del aire y los materiales como el asfalto y el cemento absorben y reflejan gran cantidad de calor. Todo ello convierte a la ciudad en una “isla de calor”, con temperaturas entre 5 y 9º superiores a las de su entorno.

venezuelaverde.org.ve

0 comentarios:

Publicar un comentario