Más de 3.000 aves protegidas en santuario mexicano

02 de noviembre de 2010. El santuario ecológico “La Esperanza”, un proyecto iniciado hace casi medio siglo por un científico mexicano, es hoy un espacio que da cobijo a más de 3.000 aves, muchas de ellas pertenecientes a especies en peligro de extinción.


A lo largo de ese tiempo se ha contribuido a aumentar la tasa reproductiva de aves como el emblemático quetzal de cola larga de Centroamérica, en peligro de extinción, así como de otras especies como las grullas africanas y las asiáticas.

El parque ecológico, de 80.000 metros cuadrados, está ubicado en el municipio de Ixtapaluca, en el central estado de México, cuenta con cinco micro-ecosistemas -desierto, pastizal, selva, humedal y bosque- y acoge a 320 especies de los cinco continentes.

“Arca de Noé Aviar”

El “Arca de Noé” aviar, como lo llama su director operativo, Raymundo Hidalgo, resguarda cada una de las especies por parejas y en pequeñas comunidades, lo que lo convierte “en un hábitat permisible para la proliferación de aves”.

También cuenta con un hospital, incubadoras para crías, así como un área de deshumanización de aves como loros que tuvieron demasiado contacto con la gente. Este santuario, reconocido internacionalmente por ser uno de los primeros en lograr con éxito la reproducción de especies amenazadas, ha sido galardonado por el Fondo Mundial para la Vida Silvestre y las Naciones Unidas, que le otorgaron en 1993 el premio Global 500.

El centro se sostiene gracias a los donativos y la participación de unos dos mil voluntarios que se reparten todos los días de la semana el trabajo arduo de limpieza y mantenimiento del recinto.

Visita guiada

Este refugio de aves pertenece a una agrupación civil fundada hace 47 años por el recientemente fallecido veterinario Jesús Estudillo. Está abierto al público para sensibilizar a las personas y convencerlas de la importancia de proteger el ambiente.

Una de las peculiaridades del lugar es que los visitantes no sólo tienen la oportunidad de encontrar a su paso aves de todos los tamaños, sino también de entrar a las enormes jaulas que acogen a decenas de especies como águilas, halcones, búhos, periquitos, cacatúas, guacamayos, tucanes, faisanes argus o quetzales.

Aves ancestrales como las Casuarius, originarias de Nueva Guinea y Australia y consideradas de las especies más antiguas del planeta, águilas arpías que con sus alas extendidas alcanzan una longitud de dos metros, así como amigables flamencos rosas, cisnes y cigüeñas carnívoras son presentadas en un área acondicionada que intenta recrear el hábitat del que proceden.

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