Explotación minera en las montañas

20/05/2010. A más demanda de energía, más necesidad de carbón y más posibilidades de potenciar las extracciones mineras en las cimas de las montañas. Así lo señalan varios investigadores, que demuestran el negativo e irreversible impacto de este sistema en la naturaleza y en el desarrollo de enfermedades, como el cáncer. Estados Unidos (EE.UU.) es uno de los principales usuarios de esta fórmula minera, pero el incremento del uso del carbón podría extenderla a otros países.

La producción de energía no es inocua, en especial, cuando se utilizan materias primas contaminantes como el carbón. Lejos de ser un producto del pasado, en los próximos 25 años su consumo se triplicará en todo el mundo, ante el encarecimiento del petróleo y del gas. Por ello, algunos expertos han señalado el posible aumento de las explotaciones en las cimas de las montañas y las negativas consecuencias para el medio ambiente y la salud.

En este tipo de minería a cielo abierto, la veta de carbón se extrae de la cumbre de una montaña, colina o loma. El proceso consiste en realizar voladuras con explosivos para eliminar hasta 120 metros de la cima y dejar al descubierto el filón del mineral. El material sobrante se vuelve a colocar para intentar darle la forma original a la montaña, o bien se deposita en los valles vecinos.
Efectos para el medio ambiente y la salud

Un artículo de la revista 'Science' recopila los últimos datos científicos sobre las importantes, negativas e irreversibles repercusiones en el medio ambiente y la salud de la minería en las cimas de montaña. Los responsables del estudio, un grupo de científicos especializados en medio ambiente de EE.UU., señalan que las pruebas son incuestionables.

El entorno natural de estas explotaciones sufre un grave impacto. Los bosques de sus aledaños se talan y se elimina la capa fértil del suelo. El uso de potentes explosivos pulveriza las rocas y gran parte de ellas acaban en los valles adyacentes, donde se alteran los cursos de agua.

Los productos contaminantes extraídos del lugar pueden acabar arrastrados por el agua y llegar a grandes distancias. Algunos de ellos son sustancias químicas tóxicas para muchos organismos. Por ello, la biodiversidad en la zona rellenada de los valles disminuye.

Por su parte, un estudio de la Agencia de Protección de EE.UU. (EPA) afirma que los arroyos cercanos a los valles afectados por este sistema sufren altos niveles de minerales en el agua y el descenso de la biodiversidad acuática. Además, las prácticas de restauración, obligatorias por ley en EE.UU., no se centran en la reforestación. Por ello, a menudo se introducen especies no autóctonas de rápido crecimiento que afectan a la biodiversidad del lugar, en particular, a las especies en peligro.

Los detractores de este sistema de extracción añaden el daño causado al medio ambiente por el tráfico masivo de camiones que transportan los materiales, la emisión al aire circundante de partículas corrosivas perjudiciales o los efectos negativos del uso energético del carbón.

La salud de las personas bajo los efectos directos de esta minería se resiente de forma seria. Los estudios en la región de los Apalaches, unas montañas en EE.UU. explotadas con este sistema desde hace décadas, indican elevadas tasas de mortalidad y un aumento de casos de cánceres de pulmón y enfermedades crónicas cardiovasculares, pulmonares y renales.

Los defensores de esta práctica minera aseguran que emplean medidas de prevención, para evitar la contaminación, y de restauración, para que la zona recupere su estado. Recuerdan que una vez que esto ocurre, la nueva área es un terreno llano apto para múltiples usos, en una región donde la tierra plana en escasa. Como otro posible punto positivo indican que la regeneración en zonas minadas implica mejores condiciones para las poblaciones de animales de caza.

Sin embargo, los autores del estudio de 'Science' aportan datos científicos que demuestran que estos sistemas no son suficientes y que los inconvenientes superan con creces los supuestos beneficios. La coordinadora del trabajo, Margaret Palmer, investigadora de la Universidad de Maryland (EE.UU.), afirma que los efectos son "omnipresentes y muy duraderos, y no hay prueba alguna de que las prácticas destinadas a revertir los daños causados puedan tener éxito".
Desarrollo de la minería de montaña

La extracción de minerales en las cimas de montaña, en especial carbón, comenzó a realizarse en la década de los sesenta del siglo XX. EE.UU. es uno de los países que más ha impulsado esta práctica. La crisis del petróleo de los años setenta propició la creación de incentivos para sistemas de extracción de carbón más económicos que las tradicionales minas bajo tierra.

La asociación Ilovemountains, contraria a este sistema, destaca varios datos al respecto. Las zonas más afectadas en EE.UU. se hallan en el este de Kentucky, Virginia Occidental y el suroeste de Virginia. En 2010, afectará en su país a una superficie similar a la de la comunidad de Cantabria. En cuanto a su peso en la producción de carbón en EE.UU., no llega al 5%, si bien este porcentaje se eleva al 30% en algunas de las zonas más afectadas.

Según los científicos firmantes del artículo en 'Science', el número de estas explotaciones ha crecido en todo el mundo y se prevé que se incremente en gran medida en muchos países en vías de desarrollo. Los investigadores reclaman al Gobierno estadounidense una moratoria que bloquee los permisos de este tipo de minería, de manera que se convierta en un modelo para el resto del mundo. La búsqueda de una energía barata no puede poner en riesgo la salud de las personas y el medio ambiente, sentencian.

(Ecoticias)

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