Greenpeace critica la falta de compromiso de los expertos en cambio climático

Berlín.- El grupo ecologista Greenpeace criticó hoy, con la ayuda de sirenas de alarma de protección civil, la falta de compromiso de los expertos en cambio climático de los países industrializados que están reunidos esta semana en Bonn (oeste de Alemania).

Algunos miembros de la organización no gubernamental se plantaron ante la puerta del Hotel Maritim de Bonn, donde se desarrolla desde hace diez días la conferencia preparatoria para la Cumbre del Clima del próximo mes de diciembre en Copenhague, e hicieron sonar las sirenas, para dar la voz de alarma.

Los ecologistas reclaman a los más de 4.000 delegados de 190 países, que se han congregado con el objetivo de llegar a un acuerdo claro, que se escondan en falsas promesas sobre la reducción de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y los presupuestos que destinarán a la protección del clima.

"A las delegaciones les falta claramente sentido de la realidad. Por ello, queremos recordarles a través de esta señal de alarma el dramático calentamiento global", afirmó Corinna Hölzel, experta en bosques y clima de Greenpeace.

"Los países industrializados se han propuesto reducir las emisiones de CO2 tan sólo entre un ocho y un quince por ciento para 2020, un porcentaje claramente insuficiente", insistió la experta.

La propuesta de Greenpeace es que los países ricos e industrializados se comprometan a reducir sus emisiones de CO2 al menos un 40 por ciento para 2020, además de que aumenten el presupuesto que dedican a los países en vías de desarrollo para ayudarles a proteger el clima.

En concreto, exige que cada nación industrializada dedique 110.000 millones de euros anuales a la lucha contra el cambio climático, una cifra más que utópica para muchos de los países, que en el caso de Alemania, por ejemplo, apenas supera los 7.000 millones actualmente.

Por otra parte, los manifestantes del grupo ecologista denunciaron que Estados Unidos y la Unión Europea no quieran dar el primer paso y hacerse con el papel de liderazgo.

"Los negociadores en cambio climático no son funcionarios cuyo lema sea: el que mueva ficha primero, pierde. Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Japón y Canadá actúan como si no existiera el cambio climático, y anteponen sus propios intereses a los del planeta", criticó Hölzel.

También dirigen sus críticas a la Unión Europea, por no haber adoptado aún una sola medida sólida al respecto, y a los respectivos ministros de Economía, por no haber tomado aún ninguna decisión con respecto a los presupuestos que dedicarán a la política medioambiental.

A juicio de la organización no gubernamental, Europa puede "seguir sentada en el banquillo y esperar a ver cómo el resto de los países alcanzan un acuerdo climático antes de la reunión de Copenhague, o dar un paso al frente y llegar a un acuerdo", según apuntó la portavoz de Greenpeace.

Sin embargo, de todos los gobiernos que participan estos días en la conferencia de Bonn, el japonés es el que ha sembrado la polémica, al anunciar que reducirá sus emisiones de gases de efecto invernadero en torno a un quince por ciento para 2020 respecto a 2005.

Este porcentaje supone una reducción de tan sólo un ocho por ciento con respecto a 1990, y sólo dos puntos por encima de los seis puntos menos, la meta que Japón debería alcanzar para 2010 según establece el protocolo de Kioto.

Por su parte, el secretario ejecutivo de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático (UNFCCC), el holandés Yvo de Boer, quien ya criticó ayer la falta de ambición de los países industrializados, ha subrayado hoy que a su modo de ver, Japón no muestra señales de querer luchar contra el cambio climático.

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